EL QUIMIOTIPO DE UN ACEITE ESENCIAL

EL QUIMIOTIPO DE UN ACEITE ESENCIAL

 

El quimiotipo de un aceite esencial es un concepto nuevo para la mayoría de las personas que comienzan a adentrarse en la aromaterapia, pero resulta totalmente necesario entenderlo y tenerlo en cuenta para aplicar esta técnica con rigor y obtener los resultados esperados, evitando posibles inconvenientes de un uso no adecuado de la misma.

ENTRADA QUIMIOTIPO

Hoy publico este artículo, con nociones concretas y concisas, para aclarar este término, de manera que todo el mundo pueda entender de forma fácil qué es en realidad y lo que puede suponer dejar de lado el quimiotipo a la hora de formular con aceites esenciales.

¿QUÉ ES EL QUIMIOTIPO?

El quimiotipo es la composición química de un aceite esencial, es decir, nos dice las moléculas químicas que lo constituyen. 

 

Pero, ¿debe estar indicado en cada uno de los aceites que compramos? La respuesta es no; no es imprescindible en realidad, salvo en el caso de ciertas especies de plantas que pueden ofrecer una composición diferente, dependiendo de varios factores, aún siendo exactamente la misma. 

 

Para entenderlo mejor, un caso claro lo tenemos en el romero (Rosmarinus Officinalis). Se trata de una única planta, pero los condicionantes del lugar y las circunstancias en las que crece hacen que de ella se extraigan diferentes aceites esenciales con distintas composiciones químicas, y por lo tanto, con propiedades y tropismos desiguales. 

 

Así pues, el romero recogido en Marruecos contiene mayoritariamente 1,8 cineol, que ayuda a nivel respiratorio, ya que es expectorante y antiinfeccioso.

 

El romero que encontramos en España o Francia es rico en alcanfor, y está indicado para tratar problemas musculares, ya que es antálgico y miorrelajante, y requiere usarlo con cuidado ya que puede resultar neurotóxico.

 

En cambio el romero procedente de Córcega ofrece un porcentaje mayor de verbenona y apoya el cuidado de la salud hepática, ya que favorece el cuidado del hígado y es inmunoestimulante, aunque puede ser también neurotóxico en dosis altas.  

 

El primero que divulgó la idea de que no es necesario indicar el quimiotipo de forma sistemática, sino sólo en el caso de determinadas especies, es el Dr. Daniel Pénoël, médico y uno de las principales figuras actuales de la aromaterapia científica a nivel internacional. Él fue, junto con Pierre Franchomme, el autor del libro “L´aromathérapie exactement”, obra básica para todos aquellos que amamos la aromaterapia y la estudiamos con rigor. Y yo comparto esta opinión plenamente.

ACEITES ESENCIALES QUIMIOTIPADOS

Cada planta aromática ofrece uno o varios aceites esenciales, que tienen de por sí una composición química propia. 

 

Lo que nos aporta una información realmente necesaria es estar en conocimiento de esta composición concreta en ciertos aceites que pueden estar formados por moléculas diferentes o en distinta proporción, a pesar de provenir de una especie idéntica. 

 

Una misma planta puede variar su composición química dependiendo de factores como el sol que recibe, la constitución del suelo o la altitud en la que crece, el agua que utiliza para su supervivencia, si recibe cuidados específicos o si se desarrolla de forma silvestre, o incluso la estación en la que se recolecta.

 

Es aquí cuando realmente necesitamos tener claro que moléculas estamos manejando, para poder realizar una formulación acorde con la situación que queremos resolver y la persona que la va a recibir, evitando cualquier problema derivado de un mal uso del aceite esencial.

 

Adicionalmente, lo ideal sería tener la composición completa obtenida en el laboratorio de cada lote de aceite esencial que utilicemos. 

 

En los últimos tiempos se ha generalizado la idea de que un aceite esencial debe estar quimiotipado siempre, y que esto es sinónimo de buena calidad; a este respecto es común incluso hablar de “grado terapéutico”. Y esto no es en realidad más que una técnica de marketing de algunas empresas para vender más, para aparentar mayor calidad, cuando ciertamente estos términos no significan nada relevante en sí mismos.

 

Y es que saber el quimiotipo de un aceite esencial que no varía no aporta nada de interés, y éste ya tiene de por sí, en cualquier caso, unas propiedades terapéuticas determinadas, siempre que sea completamente natural y no haya sido modificado en forma alguna.

 

También es posible incluso llegar al quimiotipo deseado modificando artificialmente el aceite esencial de base de diferentes maneras, en cuyo caso se trataría de un producto no aconsejado para trabajar con él, aunque nos indiquen claramente cuál es la composición.

 

De hecho una sustancia química y artificial también tiene quimiotipo, es decir, también tiene una composición química, y no es algo que se deba utilizar en aromaterapia. 

 

Considero que comprar aceites esenciales quimiotipados puede resultar de apoyo a la persona que se inicia en la aromaterapia, ayudando como una guía básica mientras se adquiere la experiencia necesaria y un criterio propio, pero no debe en ningún caso considerarse como una prueba definitiva de buena calidad. 

 

No hay que olvidar pues que existen aceites esenciales que no ofrecen su composición química en el envase y resultan ser de muy buena calidad, y otros que sí ofrecen esta información, pero que no reúnen las cualidades mínimas necesarias, ya que han podido llegar a tener cierta composición a base de rectificaciones de diferente índole llevadas a cabo en el laboratorio de forma intencionada.

RESUMEN

– En primer lugar es necesario estudiar a fondo y con rigor la aromaterapia y los aceites esenciales para utilizarlos de forma adecuada y obtener los resultados que se esperan de ellos.

 

– Comprar y utilizar aceites esenciales quimiotipados puede servir al principio como guía básica cuando se empieza en el mundo de la aromaterapia.

 

– Existen empresas serias y honradas, grandes y pequeñas, que tienen verdaderas joyas en su haber, pero hay también muchas otras que buscan simplemente un beneficio económico a cualquier precio. Todas van a decir que su producto es el mejor, al fin y al cabo tratan de vender; pero somos nosotros los que tenemos que saber diferenciar la realidad de sus objetivos, las que respetan de verdad la materia prima y las que sólo buscan enriquecerse a cualquier precio.

 

– Con el tiempo, la propia experiencia hará que la persona estudiosa de la aromaterapia vaya desarrollando un criterio propio, el olfato irá evolucionando y podrá ir distinguiendo por sí misma aquellos aceites esenciales que provocan realmente una reacción en quien los recibe. Para ello es necesario practicar, probar varias marcas y calidades, comparar resultados y sensaciones; en definitiva experimentar, experimentar, y nunca dejar de experimentar.

 

– Se abre ante nosotros un mundo increíble, casi una forma de vida me atrevo a decir. Utilízalo con rigor y seriedad, aprovecha esta opción y disfruta de ella. Una vez que empieces no podrás parar.

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